Según el Estudio Anual de Audio Online, elaborado por IAB (Asociación de la publicidad, el marketing y la comunicación digital en España), el 57% de los internautas españoles consume audio online. Por supuesto que la música es el contenido de audio más escuchado, pero el estudio destaca también a los audiolibros, que son utilizados por un 84% de los usuarios (El País, 3 minutos). No es una novedad hablar del gran crecimiento y aceptación que vienen teniendo los audiolibros de un tiempo a esta parte y todo parece indicar que es el nuevo formato estrella de la industria.
Ante este nuevo auge, surgen preguntas de índole científica y casi filosófica: escuchar un audiolibro, ¿es leer? ¿Es lo mismo acceder a un texto leyéndolo con los propios ojos que oyendo la voz de otras personas? Si no lo es, ¿qué diferencias hay, a nivel cerebral, entre una y otra práctica? Estas preguntas intentan responder el artículo que acá les compartimos y del que extraemos algunos puntos importantes (El Diario, 5 minutos):

  • Como explican Markman y Duke precisamente en un podcast, titulado Reading vs. Listening (Leer vs. Escuchar), en ambos casos el cerebro descodifica las palabras y “llena los espacios en blanco”, es decir, la información que no está en el texto de manera explícita.
  • La experiencia de oír un audiolibro se asemeja a un hecho social, compartido con otras personas, a diferencia de la lectura, que siempre es un acto individual, aunque quien lea esté en compañía.
  • Un experimento realizado en 2013 por psicólogos canadienses consistió en hacer que un grupo de personas accedieran a un mismo texto a través de tres formas distintas: que lo leyeran en silencio, que lo leyeran en voz alta y que lo oyeran leído por otro. Al someter a esas personas a un examen para evaluar su comprensión lectora, los investigadores comprobaron que quienes solo habían escuchado el texto retuvieron menos cosas –es decir, se distrajeron más– que quienes lo habían leído.

*Con información de proyecto451.com