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  • Ceremonia de entrega de los Premios CANIEM

 
Estimados miembros del presídium
Estimados colegas
Amigas y amigos
Agradezco a los medios de comunicación su presencia, siempre importante para la difusión de las ideas.
Es un honor para nosotros contar con la presencia de todos ustedes en esta ceremonia, la más importante que la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana realiza anualmente, desde 1978.
Hace unos días, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, señalé que este era un mes de fiestas, de festejos y hoy nos reúne uno muy especial: la entrega del Premio Juan Pablos al Mérito Editorial, que reconoce la trayectoria, el trabajo y dedicación de un editor y, también, la entrega de los Premios CANIEM al Arte Editorial, que significa hacer un reconocimiento público al esfuerzo de los editores por idear, crear y producir libros con calidad. Todo esto alrededor de los festejos del día nacional del libro.
La palabra escrita es, por mucho, la más grande victoria de las sociedades frente a la barbarie. Preservarla, promoverla, difundirla es una responsabilidad de esas sociedades, y fundamentalmente de los estados nacionales que aspiran a ser democráticos. La libertad de expresión y la de publicación, como derechos humanos, están sobre cualquier restricción que cualquiera quisiera imponer.
La lectura queda inmersa como un derecho humano. Para que la lectura se dé es necesaria la existencia de la cultura escrita, del libro en todas sus expresiones: libros, publicaciones periódicas, diarios, en todos sus formatos.
La gran responsabilidad de la industria editorial estriba en eso: ser quien lleva a todos los rincones del país, y si es posible del mundo, el pensamiento, la palabra escrita. Sin embargo, para que eso suceda es necesario reunir los esfuerzos del sector público y del sector privado, en una relación de apoyo, de entendimiento de lo que a cada cual le corresponde y con el mismo objetivo: lograr que los habitantes del país puedan ejercer su derecho a la lectura a cabalidad. Consideramos que la función del Estado es apoyar, promover, generar las políticas públicas que auspicien la acción de todos los actores de la cadena del libro y den paso a las más diversas iniciativas de la sociedad para acercar a los dos extremos del circuito: los lectores y los autores. En medio de ellos, como puente, nos encontramos nosotros, los editores. 
Sin duda, el libro, en cualquiera de sus soportes, papel o digital, es el fundamento de la educación y la cultura de un país. Las encuestas de lectura, esas que hablan de 5.3 libros leídos, no reflejan lo que la realidad hace evidente: la falta de recursos económicos para el desarrollo de las bibliotecas públicas y universitarias. Se requiere de un gran esfuerzo para convertir esos espacios en verdaderos centros de desarrollo cultural; se requiere dotarlas de libros, de toda clase de libros, de una muy amplia oferta de lectura. Se requiere de inversión, esa que muchas veces los legisladores, los administradores de los recursos consideran sólo un gasto. Se requiere de un gran esfuerzo de educación y de cultura para que los niños a los que convocamos, celebramos, e invitamos a participar en una gran feria, no se pierdan más adelante por la falta de espacios de lectura, de acceso a los libros y no sólo de bibliotecas.
Es reiterado mi llamado a establecer librerías e innumerables puntos de venta de libros en todo el territorio nacional, a generar proyectos libreros, a que el Estado, junto con nosotros, con la sociedad civil genere los proyectos que den paso a la creación, organización, profesionalización del sector comercial de libro, en particular las librerías.
Reconozco la voluntad de las autoridades de cultura por encontrar modelos de desarrollo, y me sumo al esfuerzo por lograr pronto una política de fomento de las bibliotecas y las librerías; las primeras con una dotación real, amplia y actualizada de libros y publicaciones periódicas; las segundas con su desarrollo en cada rincón de nuestro país. No lograremos llevar adelante los proyectos de promoción de la lectura si no contamos con los espacios donde sea posible concretarlos.
Hoy celebramos a los editores, a los libros, a los lectores, a una industria editorial que tiene mucho que ofrecer a la sociedad mexicana, al mundo que tiene mucho que cambiar, que tiene mucho por construir.
Hoy estamos aquí en un esfuerzo por construir comunidad, actividad conjunta, proyectos colaborativos y, por eso, en este presídium nos encontramos las autoridades de cultura, de educación, de los organismos de la sociedad, la Asociación Nacional del Libro y la Asociación de Libreros Mexicanos y, por supuesto, nosotros, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.
Stefan Zweig, en un extraordinario libro, Mendel el de los libros, termina el relato con estas palabras: “los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido”.
Como seres humanos, trascendamos nuestra existencia.
Muchas gracias.
 
Carlos Anaya Rosique. Foto: CANIEM